Directorio, agenda, blogs y noticias de las salas de lectura coordinadas por el Instituto de Cultura de Baja California.
Que otros se jacten de las páginas que hanJorge Luis Borges
escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.
lunes, 12 de marzo de 2012
Mi experiencia en Puebla- Encuentro de Niños Lectores en Lengua Materna "Mi lengua, mi corazón"
*Texto escrito por la niña Angélica Sánchez, originaria de San Quintín y hablante de Tlapaneco, quien representó a Baja California en el II Encuentro de Niños Lectores en Lengua Materna, "Mi lengua, mi corazón", realizado por el Programa Nacional Salas de Lectura, en febrero de 2012, en Cuetzalan, Puebla.
Me llamo Angélica Sánchez Apolinar, tengo 12 años, soy hablante de la lengua Tlapaneco, del estado de Guerrero. Curso el Sexto grado de primaria en la escuela primaria bilingüe Ve`e Skua Ndio'o (que en mixteco significa "Escuela donde estudiamos todos"), ubicada en el Fraccionamiento Popular San Quintín.
Voy a empezar a contarles la experiencia que tuve de participar en el II Encuentro Nacional de Niños Lectores en Lengua Materna 2012, realizado en febrero de 2012, en la plaza principal de Cuetzalan, Puebla.
Mi mamá y yo salimos el 16 de febrero a la ciudad de Tijuana, desde donde viajamos a Puebla después de un viaje de 4 horas. De ahí nos llevaron a hospedar al hotel, donde conocí a las organizadoras del evento.
Ese mismo día conocí a Elizabeth y Rosa, mis compañeras del Estado de México; Susana, de Aguascalientes; María de Jesús, de Tabasco; Yamaray, de Guerrero; Emma, de Oaxaca; Ricardo y Angel, de Quintana Roo; Eden, de Puebla; Inocencia, de Veracruz; y Eduardo, de Chihuahua.
El 18 de febrero tomamos el camión para ir a Xotitlán en donde conocimos la planta de café, de papaya y de vainilla. También visitamos los templos que se construyeron hace años, lugares muy agradables.
Después nos llevaron a un taller donde pintamos y también vimos la danza de los voladores de Papantla. Luego nos fuimos a un pequeño ensayo en la plaza principal de Cuetzalan.
Al día siguiente fue la actividad más importante, donde asistieron muchas personas. Fue ahí donde leímos en voz alta los temas que escribimos. Mi tema fue "La migración al Valle de San Quintín".
Al terminar de leer, bajé del escenario, me estrevistaron y filmaron la entrevista. Me tomaron varias fotografías, lo que yo no pensé que me pasaría. Me dijeron que toqué el tema más importante de todo el evento.
Yo me siento muy feliz por esta invitación que me hicieron del Instituto de Cultura de Baja California y del Programa Nacional Salas de Lectura, ya que conocí Puebla y otros compañeros de México, con quienes conviví durante 6 días maravillosos.
Esta experiencia nunca se me olvidará porque gracias a la lengua materna que hablo tuve la oportunidad de viajar en avión y conocer otros lugares de México. Invito a los niños y jóvenes a que no dejen de hablar su lengua indígena, porque es algo valioso que nos dejan nuestros padres.
lunes, 9 de enero de 2012
Carta después de la FILIJ
Escrito por Rina Ruiz
Coordinadora de Sala de Lectura en Ensenada, Baja California.
Estimados coordinadores de salas de lectura de Baja California
Mis compañeros:
Mas allá de un informe, elegí escribirles esta [carta], porque es una de mis formas favoritas de la literatura y considero que nuestro trabajo es personal y de en confianza, pues somos cómplices de las letras y todo aquello que nos puede ofrecer, tanto a nosotros como a quienes les compartimos este placer.
De poder contar todas las experiencias que tuve en este viaje a la FILIJ, necesitaría muchas cuartillas pero creo necesario platicarles lo que vi, escuche y leí. Fue muy grata la inauguración del encuentro con la presentación de las defensoras de este programa que son Consuelo Sáizar y Laura Emilia Pacheco y así como una de las organizadoras del evento Rebeca Cerda que es la directora de proyectos de profesionalización de cultura lectora. El extender la mano a Consuelo Saizar fue, tal vez como aquel saludo de guerrero a guerrero en plena lucha, no de una manera solemne sin más bien con la alegría que trae el ver que son más, son más manos en la lucha, más almas que comparten un fin, un amor. No puedo negar que esta experiencia toco muchas de las fibras sensibles de mi ser desde la inauguración, cuando se le entregó el Premio Hispanoamericano de Poesía para niños al ganador Javier Mardel, que compartió lo que lo llevó a escribir “Lo que no sabe Pupeta”, puedo asegurar que no fui la única quien se identificó con su experiencia, para mi siendo escritora fue de suma emoción ver el fruto del trabajo de un compañero de este camino literario y que decir de la primera conferencia por Rob Riemen que nos hace una clara invitación a leer poesía , a escuchar al poeta al que escribe, pues es aquí donde se puede trasformar al ser humano. El escuchar las experiencias de Luz María Chapela, Eliz Olivella y Alicia Valencia Reyes, cada una de ellas trabajando en sus trincheras, con su entorno, con su gente fue un aliciente para mí que apenas inicio en esta lucha que al cabo, es lo que es, un lucha. Ver lo que se puede llegar a lograr si se persiste e insiste, si no se pierde la esperanza y el amor, más que nada, el amor por lo que hacemos; porque todos sabemos que esta es una labor de amor. El ver a los compañeros ganadores del Premio Fomento a la Lectura México Lee a nuestro compañero Alfredo Pérez Díaz de Chiapas ganador en la categoría de Salas de Lectura, María Teresa Pérez Cruz del Distrito Federal premiada en la categoría de bibliotecas públicas, Pedro Otero Otero de Guanajuato ganador en la categoría escuelas públicas de educación básica, Laura Martínez Zaragoza de Michoacán reconocida con el Premio al Fomento de la Lectura desde la sociedad civil y Enrique Aranda y José Luis Esparza Ochoa del Distrito Federal ganadores en la categoría otros espacios educativos. Escucharlos, de donde vienen, su labor, su motivación; nuevamente no he de negar que a muchos nos ganó la emoción al grado que sus palabras nos arrancaron lágrimas, esa emotividad se apoderó de todos los presentes en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Contagiándose la piel de gallina al escuchar a Alfredo Pérez Díaz dedicar el premio a los héroes anónimos que son los coordinadores de las Salas de Lecturas, no encuentro palabras para describir ese momento y recordarlo regresa esa creciente mezcla de alegría y coraje, esta virtud que cada uno de nosotros tenemos, esta fuerza de voluntad que es el motor que nos impulsa hacer cada una de nuestras actividades. Uno de los temas destacados del Encuentro, fue la cuestión de los medios tecnológicos en la lectura, estas herramientas que por algunos son satanizadas y por otros son vistas como lo que son, una herramienta; como lo menciono Graciela Bialet, así también otro tema destacado fue la importancia y la belleza de los libros ilustrados o álbumes con Luis Daniel González y A. Jesús Moya Guijarro, y se concluyo con la importancia de la igualdad, la importancia de darle al niño es espacio para que exprese lo que piensa tal cual, si corrección, dejarle la oportunidad de crearse su juicio, de ver lo que lo rodea como un proceso natural enfrentándolo a sus miedos. Qué más les puedo decir de la Feria en si, para mi fue como llevar a un niño a una dulcería, aquellos que ya han tenido la dicha de experimentar esto, saben de lo que les estoy hablando y los que no espero no tarden en vivirlo, eso si prepárense con dinero porque si hay cosas que a pesar de ser caras valen mucho la pena. Había un espacio exclusivo de Salas donde algunos de los compañeros de los diferentes estados presentaron lecturas, canciones y talleres efímeros, fue un gusto ver a toda la gente que esta en lo mismo que nosotros, de repente ese sentimiento de estas haciendo las cosas solo, desaparece. Me encontré obviamente a Vivian gozando del encuentro, fue un lastima no poder tomar los talleres, he de admitir que si es cansado, el estar en las conferencias, creo que para escuchar a alguien leer su ponencia, hubiera sido preferente que nos la hubieran proporcionado y solo hacer rondas de preguntas y respuestas, situación que sucedió con una en particular pero eso ya lo comentamos en persona, pienso que la conferencia es un buen pretexto es para iniciar un dialogo de retroalimentación y poder conocer los diferentes puntos sobre una temática , la finalidad es compartir, y esto fue lo que paso en la mayoría de estas. Por cierto que todo el material de las conferencias de la FILIJ se encuentran en la pagina de la misma a disposición de quien este interesado www.filij.conaculta.gob.mx.
Que mas les puedo decir compañeros, esta experiencia ha sido muy nutritiva y motivante, aparte de regresar con letras fuerzas, contactos y el haber vencido dos de mis mas grandes miedos que eran el avión y el distrito federal. del cual me enamore y espero regresar lo mas pronto posible, les repito que esto me sensibilizo y abrió mi panorama en tantos aspectos. Propuestas: son tantas que ya que nos veamos en la siguiente parte de nuestro diplomado las comentamos, solo me gustaría dejar estas en el aire.Mover a nuestros escritores locales por el momento en nuestro estado con su material y presentaciones. (Con vista ha realizarlo en todos los estados y hacer intercambios)
Y la segunda es similar, seria realizar intercambios de coordinadores en el estado y de estado a estado, para tener una retroalimentación en cuanto a actividades y experiencias.
Espero que encuentren en esta, motivación, coraje y voluntad que yo recibí para seguir en este camino de lucha, que esto mínimo impulse un paso más en el andar ustedes los héroes anónimos que son mis compañeros, mis amigos, coordinadores de salas de lectura de Baja California
Rina Ruiz Rivera
El Programa de conferencias:ncuentro Internacional de cultura lectora “Leer abre espacios para el dialogo”La literatura como medio para crear la nobleza del espíritu – Rob Riemen (Holanda)
La lectura como encuentro de un yo mismo con muchos otros. -Luz María Chapela (México)
Los álbumes ilustrados: un género en la fuente de emociones. –Luis Daniel González (España)
Buena lit, en le soporte que soporte.- Graciela Bialet (Argentina)
Las ventajas de ser parte y aparte. –Eliz Olivella (Estados Unidos/México)
Otras autorías, escrituras, lecturas y alfabetizaciones en contextos interculturales.-María Bertely (México)
El escritor, el lector y la literatura.- Vlady Kociancich (Argentina)
Los talleres de escritura: Espacio de dialogo entre mujeres.-Alicia Valencia Reyes (México)
El álbum infantil y la lectura multimedia.-A. Jesús Moya Guijarro (España)
Leer y vivir en la igualdad.-Santiago Yubero (España)
De la escuela que margina lectores a la escuela que forma lectores: acompañamiento para la instalación de la biblioteca escolar. –María Antonieta Miranda (México)
La importancia del dialogo para el desarrollo del pensamiento: el programa de filosofía para niños y adolescentes. – Eugenio Echeverría (México)
jueves, 5 de enero de 2012
RECUERDOS DE LA FILIJ 2011
Por Alma Rosa Enciso.
Coordinadora de Sala de lectura en Tijuana, Baja California
Al inaugurar en el Centro Nacional de las Artes la 31 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, dijo que este encuentro anual constituye uno de los más importantes del idioma en su tipo.
"A lo largo de 31 años la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, sumando esfuerzos interinstitucionales ha conseguido consolidar en el ámbito cultural mexicano una feria con dos objetivos fundamentales: fomentar el hábito de la lectura e impulsar las publicaciones dirigidas al público infantil”.
Presidieron la ceremonia en el Teatro de las Artes, Roberto Vázquez, director del Cenart; Joaquín Diez-Canedo, director del Fondo de Cultura Económica; Laura Emilia Pacheco, directora general de Publicaciones del Conaculta; Victórico Albores, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem); Francisco Flores, presidente de la Asociación Nacional del Libro y Claudia Reyes, directora de la FILIJ.
"La feria considera también a los más pequeños a través de la Bebeteca, donde desde recién nacidos hasta pequeños de cuatro años reciben actividades que tienen como objetivo estrechar los vínculos entre la familia a través de la lectura".
Me encantaron estas palabras:
"Los niños y jóvenes lectores de hoy serán los lectores adultos del futuro, sembrar en temporada adecuada, dicen los campesinos que saben bien su trabajo, eso mismo estamos haciendo”, afirmó Consuelo Sáizar.
Laura Emilia Pacheco manifestó que a través el Pabellón Multimedia abrirá sus puertas con una exposición de artistas de México, Suiza y Japón, además de que el público podrá hacer uso de tabletas electrónicas para acceder a la experiencia de la lectura en nuevos dispositivos.
Victórico Albores, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, celebro que la familia editorial de nuestro país se reúna cada año en este encuentro y recordó que fue en noviembre de 1979 cuando por decreto presidencial inicio la celebración del Día del Libro, siendo la SEP la institución encargada de crear actividades para difundir este instrumento del conocimiento.
Francisco Flores, anunció a nombre de la Asociación Nacional del Libro, la impresión de la obra Los días que no se nombran, en homenaje a José Emilio Pacheco y para difundirlo entre los lectores mexicanos en conmemoración del Día del Libro.
Durante la ceremonia se entregó el Premio Juan Pablos al Mérito Editorial a la editora y promotora de literatura infantil, Patricia Van Rhÿn Armida, quien afirmó que este reconocimiento representa una consagración para quienes se dedican a la industria editorial.
Aseguró que el trabajo de la industria de los libros dirigidos a niños es complejo, y más aún en el libro álbum, porque las ediciones deben tener las cualidades para transmitir a los lectores la emoción de la literatura y las artes plásticas.
“Cada libro que sale de la imprenta tiene que venir cargado de todos los elementos de los actores que contribuyen en su creación, cada uno es un autor en sí mismo que le debe todo su esfuerzo a los niños que recibirán cada edición”
Tuvimos la oportunidad de presenciar la premiación al Fomento de la lectura que se llevo a cabo en el Palacio de las Bellas Artes el dia miércoles 16 de Noviembre
Paciencia, perseverancia y pasión por compartir libros son los elementos que llevaron a un mediador de Sala de Lectura de una comunidad chol de Chiapas; una bibliotecaria del Faro de Oriente y un interno del Reclusorio Sur, en la Ciudad de México; los integrantes de un taller literario de Uruapan, Michoacán, y un maestro de Telesecundaria de San José Iturbide, Guanajuato, a ser distinguidos con el Premio al Fomento de la Lectura: México Lee 2011.
Su dedicación será reconocida en la ceremonia que se realizará el miércoles 16 de noviembre a las 19:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Además de la publicación de su trabajo, los ganadores de las cinco categorías recibirán un estímulo económico de 30 mil pesos, una beca para realizar un curso o posgrado, y una dotación de libros.
México Lee es convocado por instituciones dedicadas a promover la lectura y el libro en México: el Conaculta, a través de la Dirección General de Publicaciones y la Dirección General de Bibliotecas; el Programa Nacional de Lectura de la Secretaría de Educación Pública; el Instituto para el Desarrollo y la Innovación Educativa de la Organización de Estados Iberoamericanos, y Alfaguara Infantil y Juvenil.
Experiencias galardonadas:
Alfredo Pérez Díaz (Tila, Chiapas), ganador en el apartado Salas de Lectura
Cuando niño, Alfredo hablaba en lengua chol. Ir a la escuela era una pesadilla; no entendía el castellano del maestro. Su vida cambió cuando el profesor de literatura de bachillerato le prestó un libro de Mario Benedetti: “No entendí casi nada de las primeras páginas que leí, porque la mayoría de los términos que usaba el autor estaban muy alejados de mi conocimiento de la lengua castellana.
Empecé el libro unas dos o tres veces, hasta que decidí utilizar un diccionario. Al terminar de leer La tregua, era demasiado tarde: estaba completamente enamorado de Laura Avellaneda”, recuerda el mediador de la Sala de Lectura “Mitocondria”.
Alfredo es ahora maestro. Para compartir la lectura en la comunidad de Nuevo Limar, acondicionó un antiguo chiquero, limpió el local, dispuso una banca vieja, puso una mesa con patas niveladas para colocar libros y abrió sesiones semanales de lectura. También organiza tertulias literarias con niños de un albergue.
María Teresa Pérez Cruz (Distrito Federal), premiada en la categoría de bibliotecas públicas
Para la responsable de la Biblioteca Alejandro Aura del Faro de Oriente, en la delegación Iztapalapa y el límite con Ciudad Netzahualcóyotl, la iniciación a la lectura fue diferente: “Cuando aprendí a leer, devoraba las historietas y revistas que mi abuela Hilaria y la tía Tana nos traían de la residencia, en Polanco, donde trabajaban como sirvientas. Les regalaban Los Supersabios, Memín Pinguín, Time Life, Selecciones, La Pequeña Lulú, Archie y otros títulos por el estilo”.
También conoció a Verne, Perrault, los hermanos Grimm y al personaje de El Principito, de Antoine de Saint–Exupéry. Esas historias se grabaron en su memoria y con el paso del tiempo descubrió que la lectura no sólo servía para soñar o divertirse, sino además para reflexionar y hacer cuestionamientos.
El Faro se ubica en una zona conflictiva y con escasos servicios culturales, por lo que el esfuerzo para formar lectores es considerable. Su biblioteca se ha convertido en punto de encuentro para el diálogo, la expresión de ideas y la consolidación de amistades. Las personas más renuentes a la lectura encuentran atractivas las actividades, que mezclan la computación con la literatura o la música con la poesía.
Pedro Otero Otero (Guanajuato), ganador en la categoría escuelas públicas de educación básica
Un día, el profesor Otero se dijo: “¿Qué necesitamos para emprender un proyecto que favorezca la lectura y la escritura? Hace falta una buena dosis de voluntad y de perseverancia, de convicción y emotividad para hacer las cosas y hacerlas bien”. Con esa firme idea se dio a la tarea de ofrecer a sus alumnos, egresados de jardines de niños y primarias con la modalidad de multigrado, las competencias necesarias para un mundo cada vez más demandante: la lectura y la escritura.
Convenció a los padres de los 18 alumnos del grupo “A” de primer grado, de la Escuela Telesecundaria 833 de San José Iturbide, Guanajuato, para que organizaran en su casa un espacio adecuado para leer. La meta fue lograr que los alumnos avanzaran en el desarrollo de las habilidades para leer y escribir.
El resultado superó expectativas: la mayoría de alumnos mejoraron su lectura y comenzaron a redactar sus propios textos. “Espero que llegue el día en el que en nuestra escuela, cada alumno, padre de familia y maestro tomen un libro para leer y sostengan un lápiz para escribir por su propia voluntad”, concluye el profesor.
Laura Martínez Zaragoza (Uruapan, Michoacán), reconocida con el Premio al Fomento de la Lectura desde la sociedad civil
Detrás del Espejo, asociación formada a partir de un taller literario, se ha propuesto realizar actividades encaminadas a la promoción y difusión de la música, las artes plásticas, el teatro, la danza y la literatura. Para Laura, una de sus 11 integrantes, la asociación es un medio de transformación social. “Antes – dice – difícilmente había en Uruapan espacios para incentivar la lectura, para la presentación de libros o para difundir el contenido de obras literarias”.
Una de las acciones más interesantes de Detrás del Espejo es el taller de sensibilización literaria “Óyeme con los ojos, háblame con las manos”, dirigido a jóvenes sordos. Al terminar el taller se lleva a cabo una lectura pública de los poemas creados por los alumnos, con traducción simultánea al lenguaje de señas. En la primera edición del mismo se obsequió el poemario.
Enrique Aranda y José Luis Esparza Ochoa (Distrito Federal), ganadores en la categoría otros espacios educativos
“Hace poco más de 11 años, me empeñé en fundar un libro club aquí en el Reclusorio Sur, porque consideré que, privados de la libertad, al menos podríamos ejercer activamente el derecho a la lectura concebida como la mejor inversión del abundante tiempo del que se dispone aquí”, explica el promotor de lectura Enrique Aranda.
El libro club ha tenido éxito. Al principio, los más asiduos asistentes eran aquellos con mayor nivel de escolaridad. Para los reacios a leer se ofrecieron publicaciones como Concierto de fechorías, antología de relatos universales sobre temas policiacos y detectivescos que incluye, desde Edgar Allan Poe, hasta escritores más contemporáneos.
“En verdad es notable que las personas reclusas adquieran el hábito de leer libros a sus hijos, toda vez que no lo tenían en libertad. De hecho, la mayoría ni siquiera destinaba algún tiempo para estar verdaderamente con su familia, esto es, en un contacto más profundo e íntimo”, afirma Aranda.
“En verdad es notable que las personas reclusas adquieran el hábito de leer libros a sus hijos, toda vez que no lo tenían en libertad. De hecho, la mayoría ni siquiera destinaba algún tiempo para estar verdaderamente con su familia, esto es, en un contacto más profundo e íntimo”, afirma Aranda.
El reconocimiento fue creado en 2009 para conocer y difundir experiencias de promoción de la lectura en México.
En la edición 2011 participaron 168 promotores, quienes desde Salas de Lectura, bibliotecas y escuelas públicas de educación básica, otros espacios educativos y la sociedad civil se dedican a transformar sus comunidades gracias a los libros y la lectura.
Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, entregó el galardón en el marco de la inauguración del Encuentro Internacional de Cultura Lectora de la FILIJ
“El Encuentro Internacional de Cultura Lectora ofrece el espacio para talleres especializados con el fin de ampliar y consolidar la formación de los profesionales cuyo diálogo consolidará una estrategia cultural de cara a la divulgación cultural”.
Así lo expresó Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, al hacer entrega del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2011 al autor Javier Mardel, por su obra Lo que no sabe Pupeta.
En la ceremonia, realizada en el marco de la inauguración del Encuentro Internacional de Cultura Lectora de la Feria Internacional Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), estuvieron presentes Miguel Limón Rojas, presidente de la Fundación para las Letras Mexicanas; Victórico Albore Santiago, presidente de la CANIEM; Laura Emilia Pacheco, directora general de Publicaciones; Claudia Reyes, directora de la FILIJ, y Joaquín Diez Canedo, director del FCE.
“Existen personas que describen a la lectura como un proceso seductor que abraza y se traduce irreversible, al final, cada uno puede hacer el ejercicio para reconocer lo que el abrir un libro ha dejado en su vida”.
Dijo que los seres humanos primero aprendemos a leer y luego nos formamos como lectores. Este tema, mencionó, es el que abre espacios para el diálogo y es el que distingue a este encuentro internacional.
Las palabras de Consuelo Saizar: El asombro y la pasión que provoca la lectura nos permite acercarnos a la fantasía que construimos con el deletreo de cada palabra e imagen que se derivan de cada uno de sus pasajes”.
Por su parte, Miguel Limón Rojas, afirmó que la poesía no solo es la expresión de la palabra en versos, sino que representa a nuestro lenguaje de forma resplandeciente, siendo la fuerza que el ser humano guarda para siempre.
Rob Riemen, uno de los filósofos más reconocidos de Europa, inaugura el Encuentro Internacional de Cultura Lectora de la FILIJ Comunicado No. 2495
El Encuentro Internacional de Cultura Lectora de la 31ª. Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) será inaugurado este lunes 14 de noviembre a las 10:00 horas en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), con la conferencia La literatura como medio para crear la nobleza del espíritu de Rob Riemen, uno de los filósofos más reconocidos de Europa, fundador y director del Nexus Institut de Holanda.
Previo al inicio del Encuentro, se efectuará la ceremonia de entrega del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2011, al escritor mexicano Javier Mardel, a las 9:00 horas, la cual será presidida por Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, Joaquín Diez-Canedo, director general del Fondo de Cultura Económica, Miguel Limón Rojas, presidente de la Fundación para las Letras Mexicanas, Bernardo Quintana, presidente del Patronato de la Fundación para las Letras Mexicanas y Laura Emilia Pacheco, directora general de Publicaciones del Conaculta.
Previo al inicio del Encuentro, se efectuará la ceremonia de entrega del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2011, al escritor mexicano Javier Mardel, a las 9:00 horas, la cual será presidida por Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, Joaquín Diez-Canedo, director general del Fondo de Cultura Económica, Miguel Limón Rojas, presidente de la Fundación para las Letras Mexicanas, Bernardo Quintana, presidente del Patronato de la Fundación para las Letras Mexicanas y Laura Emilia Pacheco, directora general de Publicaciones del Conaculta.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
La promoción de la lectura
Por: Juan Hernández
Mediador de Sala de lectura de Mexicali, Baja California
Mediador de Sala de lectura de Mexicali, Baja California
“Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo, y sin embargo se mueve, tengo un sueño, amaos los unos a los otros, pienso luego existo, la religión es el opio de los pueblos, hasta la victoria siempre, puedo escribir los versos más tristes esta noche, ojo por ojo y el mundo quedara ciego; quizás creas que soy un sonador pero espero que algún día te nos unas y así seremos más…”
Se dice que la historia del hombre inicia con el uso de los símbolos con un valor significativo, de ahí hasta este momento es el registro de acontecimientos, es debatir con lo indebatible, pensamientos, hechos, sentimientos, expectativas, postulados, leyes humanas y divinas. Tan solo recordar mi primer libro, “Mis primeras letras” aquel pequeño libro blanco ilustrado en la portada con las vocales y un ratoncito café sonriendo, los libros de mis primas en aquellas mochilas de tela donde olía a lápiz y papel. A papel de texto gratuito, de primero, de segundo, de tercero, aun no identificada cada letra como tal pero sus imágenes me transportaban a otras partes.
Y aun así eso era poco comparado con los primeros textos que leí; La tarara, La balada del silencio, Adivina adivinador, El hombre de cristal, Medusa contra Perseo…no conozco Grecia y sin embargo he caminado en los campos eliseos, en el Partenón, navegue por el mediterráneo, y conocí las arenas del desierto de Ali baba. Así me enseñó aquel señor que dice ser mi padre porque tengo su rostro y su sangre, que se me ponía conmigo recostado en la cama cuando llegaba del trabajo a leerme historietas y contarme aquellas partes de la historia que no aparecían en el dibujo, aun cuando el apenas sabía leer ¿Y si eso lo cambio a él, me cambió a mí, cambiaria a otros?
Tan solo hace una semana proyecte en la pared el discurso más famoso de Martín Luther King, aquel activista de color que movió masas en el sur y centro de Estados Unidos a principio de los 60’s. En un principio creí que era tiempo perdido presentar aquella imagen vieja a blanco y negro a un puñado de quinceañeras y ñeros que no prestan más atención más que a su televisor. Cuando todo hubo quedado en silencio y aquel líder cristiano comenzaba a decir: Tengo un sueño donde los niños blancos y los niños negros se tomen de las manos y domen a la montaña…quise detener el video y e solo estruendo de sus voces me detuvo, los subtítulos iban aprisa pero aquellas y aquellos jóvenes me pidieron no avanzar: Déjelo correr, Profe. Queremos saber en que termina.
La explanada y la fuente del obelisco frente al monumento a Lincoln mostraba un lleno total mientras Martín Luther King era una diminuta mancha entre la prole: ¿El solo consiguió tanta gente?
Y las preguntas aparecen.
¿Quién no ha sido discriminado? ¿Quién no ha discriminado? ¿Qué sientes? ¿Qué piensas? ¿Que si y que no estás dispuesto hacer?
La incógnita se esparce y aparece de nuevo ¿cambie el mundo? No, ellos me cambian a mí, cuando solo un día después se rehúsan a tomar un libro, eso no va con su realidad, eso no va con sus expectativas, ellos no irán a la universidad ¿pa’que?
¿Quién tiene las repuestas? ¿Dónde están escritas para llegar ahí?
¿Cómo puedo sentarme a una mesa de trabajo cuando los mismos profesionistas que educan a estos niños gritan a todo pulmón después de una catástrofe: Dice el noticiero que esto es un ataque terrorista y no tendremos luz hasta dentro de tres días? ¿Qué hago cuando me dicen que son experimentos de las manchas solares?
¿Cómo puedo ver hacia adelante cuando mi superior solo ve Spartacus y Glee?
(Neeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee).
Aunque caminara en el valle de las sombras no temeré pues el señor es mi pastor…dejen entonces que los niños se acerquen a mí, para que puedan enseñarme algo.
Había leído muchas veces a Pablo Neruda, pero nunca lo había interpretado como aquella tarde, donde renuentes estos chicos leen conmigo; Me gustas cuando callas porque parece que estas ausente…
¡Yo leo! ¡Yo leo!.... ¿A ver quién está enamorado?
¿Me presta el libro? Ya ve, nunca participo pero me gusta lo que dice ese señor…
En el siglo XVIII inicia la revolución francesa, madre de la democracia y la republica moderna, unos siglos antes a escondidas Da Vinci pintaba los primeros bocetos que inspiraría a Julio Verne en el siglo XlX para escribir sobre los viajes espaciales y submarinos desafiando la gravedad y las leyes inmutables rotas por Charles Darwin en su postulado de la evolución de las especies ante la teoría de la creación divina de aquel mismo libro que Gutenberg haría accesible para todo mundo con su invento de la imprenta tan solo tres siglos antes. Ese mismo libro que Martín Lutero traduciría a varios idiomas para dar la palabra del primer Dios de la historia conocida que entregaba un instructivo de su voluntad a manos de Moisés mas de un milenio antes, cuando el imperio fenicio ya no existía y las tablas del código de Hammurabi era solo un recuerdo de las primeras leyes de reglamento del hombre. Leyes que inspirarían a Alejandro Magno pupilo de Aristóteles, para construir la gran biblioteca de Alejandría, y que Platón la vería como lo mas cercano a la Isla y sociedad de Utopía, la cual Inspirarían a Carl Marx, Nietzsche, Engels, y estos a su vez a Hitler, a Lenin, Stalin que serían repelidos por su antítesis propuesta por Descartes, por un Fromm, por un Gandhi, por un Víctor Frank, por un incomprendido Einstein, hechos y actos que marcaran a Justo Sierra, a Cárdenas, a Los Hermanos Flores Magón, a la Pluma de Mariano Azuela, a Juan Rulfo, a Juan José Arreola, a Pablo Neruda y Sabines, ha Salvado Allende y aun a Pinochet, como una cadena de eslabones inmensamente infinita tocada de mano en mano, de vida en vida hasta llegar a ese Martín Luther King que les movió las entrañas aquellos niños hijos de obreros que no tiene tiempo para convivir con ellos y una tele y una Internet y una guerra contra el crimen que se los come cada día.
Como si ningún hombre por sí mismo fuera una isla, todos formamos parte de la misma tierra, no hay que preguntar por quién tocan las campanas. Tocan por mí.
Hay días negros, días oscuros, y sin esperanza, días que parecen y carecen de sentido, pero esta rueda no se detiene y cada punto y coma de la palabra escrita nos ha hecho cambiar este mundo en menos de 12 mil años…menos de lo que vivió el más insignificante de los dinosaurios.
¿Cambios?
Definitivamente: sí.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Reglamento para una Sala de lectura
Reglamento para una sala de lectura
1.- El mundo entero cabe en una sala de lectura.
2.- Y también cabes tú y todos los demás.
3.- El horario de la sala se establece buscando el beneficio de la mayoría y de acuerdo a la disposición del tiempo del mediador.
4.- Tu asistencia será de acuerdo a tu tiempo y al horario previamente establecido.
5.- Cuando se programen reuniones y/o lecturas en grupo, llegaremos a tiempo.
6. Tienes derecho a participar leyendo en voz alta y en silencio, y también tienes derecho a escribir tus propios textos.
7.- Tienes derecho a escuchar lecturas de otros lectores y/o escritores.
8.- No manejaremos alimentos ni bebidas junto con los libros.
9.- Repórtale al mediador cuando quieras llevarte un libro. El tiene un registro de préstamos.
10.- No te deben interrumpir cuando leas y/o escribas. Ni debes interrumpir a otros lectores y escritores.
11.- Tu alegría y entusiasmo solo tendrá como límite el que no moleste a los demás.
12.- Todos debemos cuidar los libros, pero este cuidado no debe limitar su uso y lectura.
13.- Gracias por venir a tu sala de lectura y siempre que puedas sigue acercándote a la lectura y a la escritura.
Reglamento creado por los promotores de lectura que asistieron al 4to módulo de capacitación en Baja California 2011.
sábado, 8 de octubre de 2011
La literatura en el aula
Por: Antonio León
Coordinador de Sala de Lectura de Ensenada, Baja California
Se llama literatura a la creación verbal que existe desde que el hombre desarrolló el lenguaje, en un momento en que las cosas comenzaron a tener nombre y significado, y junto a las manifestaciones artísticas primigenias, inquietud y sino vertidos en el hombre que crea y aprende. También llamamos literatura a la investigación de la práctica antes mencionada, y estos dos ejercicios confluyen en la escuela, cuando nos damos a la tarea de difundir la lectura y el conocimiento entre los estudiantes.
De esta manera, lectura y literatura han marchado de la mano haciendo honor al logaritmo herramienta-contenido-expresión. En la escuela, en tiempos de ética postmoderna y aplicación de teorías del aprendizaje, se ha relacionado a la lectura y la literatura con toda una serie de cargas subjetivas y ominosas, que les han dotado de un aura cuasi-espiritual y de transformación espontánea del individuo que lee.
¿Qué sucederá entonces con los textos menos vistosos, mas inmorales, con una carga que dista de "lo positivo"? pobres de Bataille, de Marosa di Giorgio, de Anaís Nin, de Rimbaud, cuyos textos no buscan la perfección o la mejora de las ansias comunales, de los misterios del saber. Y es que la literatura no es didáctica, un texto literario guarda un valor per se, que estriba en las formas y el manejo del lenguaje, su valía como documento que refleja una época y hace copiosa memoria de los tiempos que al autor le tocó vivir.
Teresa Colomer (2001) afirma que la literatura "ha perdido la centralidad de que gozaba en el pasado como necesaria en la construcción social del individuo y la colectividad y ha sido desplazada a un lugar marginal". Si atendemos a que en las últimas décadas los valores de la sociedad se centran en el consumo, la competitividad y la productividad, donde se educa a los jóvenes precisamente para que funcionen bajo estas premisas, Colomer tiene razón: la literatura no tiene cabida en esos modelos de utilitarismo a ultranza.
De esta manera, cuando un estudiante pregunta por la utilidad de leer los maravillosos instructivos de Julio Cortázar, los siempre inventivos relatos de Borges, los textos de las vanguardias poéticas, el maestro se ve forzado a esgrimir argumentos idealistas que en nada ayudan a la noción de utilidad que el estudiante busca en lo que trabaja en el aula. ¿Vamos a cerrarnos entonces y decir que no, que la literatura no tiene una utilidad inmediata? La respuesta tiene hoy mas que nunca, carácter de urgente, en un mundo al que le hace falta la noción de viaje, de magia, de imaginación que ofrecen los libros, en toda su manifestación de inter subjetividad .
Es por esto que la lectura y la enseñanza de la literatura son tópicos imperativos. La literatura se vuelve un arma de resistencia, enseñar literatura es una lucha que debe asumir la responsabilidad de formar ciudadanos críticos y capaces de cuestionar lo que la mayoría acepta como algo dado.
La lectura es un proceso complejo que busca desentrañar los sentidos y las significaciones en el texto, pero también tiene un sentido lúdico, creativo y de goce:
"...texto de placer: el que contenta, colma, da euforia; proviene
Para lograr lo mencionado por Barthes, se debe deconstruir y reconstruir el artefacto literario para descubrir sus sentidos. Y para que esto sea posible debe formarse a los lectores, estos, deberán ser instruidos en un aprendizaje que los capacite en el discernimiento del texto, para logar contribuir a su sensibilización y la interpretación.
La enseñanza de la literatura en el aula durante mucho tiempo ha sido acotada a una serie de conocimientos históricos sobre títulos y autores, cuando su importancia radica en que nos acerca a las profundidades de la condición humana a través del lenguaje, de palabras que proyectan su dimensión estética. El reto consiste en formar dichos lectores con espíritu crítico, capaces de interpretar la historia y la sociedad.
Por lo anterior, el papel del maestro lector es vital; deberá ser él quien este al tanto de novedades en ediciones, quien gestione apoyos para libros en el aula, quien entienda que la tarea de formar lectores solo se puede hacer con un libro en la mano, dejando atrás el discurso y pasando directamente a la acción, en un trabajo constante. Se trata de que el joven tenga acceso a textos con los que se sienta identificado, que encuentre en la lectura una vía de escape, un goce, una manera de pasar un buen momento, dejando de lado los libracos voluminosos y herméticos, cuya lectura angustia mas que divierte, se vuelve un deber, mas que una manera de arribar a nuevas concepciones del mundo.
En mi experiencia como docente, he tenido la oportunidad de trabajar en el ámbito de la literatura, como una extensión de un aspecto de la educación que me apasiona: la intertextualidad, es decir, la experiencia de vida que se desprende del texto y busca retroalimentarse con las vivencias y concepciones del individuo. Lo anterior, se puede abordar realizando actividades que establezcan un balance entre el impacto del quehacer del ámbito literario y el reconocimiento a nivel comunidad de los alcances en actividades: Carteles, dramatizaciones, cartas a los personajes de relatos, collages, grabación de spots de radio, etc.
La lectura de textos literarios en el aula permite que los alumnos contrapongan esos mundos irreales a la realidad que viven, que ordenen el caos de la vida real mediante procesos cognitivos que los dotan de significación. La función de estas lecturas va mucho más allá de las competencias comunicativas. La literatura fomenta la imaginación, y la imaginación va de la mano con la creatividad, y ambas, están íntimamente ligadas con la empatía.
de la cultura y está ligado a una práctica confortable de la
lectura. Texto de goce: el que pone en estado de pérdida,
desacomoda (tal vez hasta una forma de aburrimiento)
hace vacilar los fundamentos históricos, culturales y sicológicos
del lector, la congruencia de sus gustos, de sus valores
y de sus recuerdos , pone en crisis su relación con el lenguaje"
Barthes (1977: 25)
BARTHES, Roland (1995), El placer del texto. Siglo Veintiuno Editores. México
COLOMER, Teresa (2001). "La enseñanza de la literatura como construcción del sentido", en Lectura y vida, año 22 No. 1, Marzo de 2001.
miércoles, 21 de septiembre de 2011

"La Llovizna"
Juan de la Cabada
Desde hace algún tiempo, desde que me enriquecí con la dichosa guerra mundial y me casé y vinieron los hijos, no puedo ya contar un cuento. Antes solía contarlos bien. ¡Ay, entonces era libre! Ahora, en cambio: ¡los hijos! ¡Miedo me da que cunda el mal ejemplo! ¿Por qué no acierto a decidirme? Quizá porque los negocios me acostumbraron a los testimonios del señor cura, del notario, de un juez o de cualquier otra persona.
"Ahí está don fulano que lo diga".
Empero, solo, sin testigos, venía yo una de estas noches de niebla y menuda llovizna, corriendo sobre la oscura carretera.
Sí: al timón de mi automóvil, fijos los ojos en los haces de luz que derramaban los fanales del vehículo, traía yo prisa y una rabía contenida, cierto temblor inexplicable y muy malos pensamientos, al ver que las luces opacas de unas linternas, como de gentes que con sus manos las moviesen a todo lo ancho del camino, me obstruían el paso.
Ni pitos ni sirenas, ni voces que denotaran el hecho de que acabase de ocurrir un accidente desgraciado. "¿No será que tratan de asaltarme? ¿Y quién dice que sean solamente ésos? Habrán de tener cómplices, ocultos a lado y lado. Entonces, entonces... si no paro y los atropello, me dispararán los otros por la espalda. Pero, ¡qué demontre!, si aquí traigo cargado mi revólver. ¿A qué, pues, miedo y tales aflicciones? Alguna vez tengo que usarlo" - pensé; apronté el arma, y paré el auto.
-¡Qué hay! dije brusco y en voz alta.
Los de las linternas se acercaron.
Me parecieron cuatro infelices indios, de esos que uno en seguida reconoce como el prototipo de nuestro albañiles, mitad obreros industriales y mitad hombres de campo.
A la luz de mis reflectores vi los ocho huaraches de sus pies mientras se aproximaban. El resto de sus indumentarias eran overoles, sombreros de petate y un paliacate al cuello.
-¿Qué hubo? - volví a gritarles cuando los tuve cerca y pude verles las caras.
Entretanto llegaban, con sus linternas en alto, me guardé la pistola debajo de la pretina del pantalón, y para ganar facilidad de movimiento desabroché los tres botones inferiores de mi chaleco, prevenido, por si acaso.
Uno de ellos, el de mayor edad, ya vejancón, usaba grandes bigotes caídos; dos aparentaban unos treinta años, y el último, el más jóven, menos de veinte.
-Patrón -dijo el viejo-, tenemos de precisión que dir a México, porque debemos dentrar tempranito, mañana lunes, al trabajo.
¿Acaso me olvidé? ¿No dije al comienzo que aquella noche de marzo, cuando regresaba a reponer las fuerzas con mi paseo de fin de semana, era la de un domingo? Creo que sí, ¿o no?
A las palabras del viejo, ardido yo por el miedo que me habían hecho pasar y animado de un puntilloso, muy lógico, deseo de venganza, modulé ciertos ruiditos de chistante desdén al par que meneaba de igual manera de significación negativa la cabeza.
-Se nos hizo tarde, jefe -agregó uno de los otros indios-.
Era bueno tomarse tiempo de pensar, a la vez que atormentarlos un poco, y así, yo ni aceptaba ni decidían negarme la palabra.
-Por favor, patrón, como ya no pasan los camiones. . . y como usted lleva nuestro mismo rumbo.
Intervino el más joven:
-Sólo semos albañiles...- y sonrió, inocente, o malicioso en alusión velada.
Observé su vista socarrona en un rostro demasiado perspicaz, y tan claro fue para mí lo que insinuaba, que negarme sería como demostrar señales de aquel miedo y rebajarme. iY esto no!
-iAcomódense ustedes tres en el asiento de atrás! -dispuse-.
Tú, viejo, ven adelante conmigo.
Al punto apagaron las linternas, y a la carrera cumplieron mis órdenes.
No cesaba la llovizna.
Libré del freno a mi automóvil, aceleré y seguí la marcha.
Los de atrás sólo dijeron unas cuatro frases; recuerdo bien:
-¿Cómo estará Usebita?
-Pos ya ves.
-Tan bonita.
-Tan luciditos sus siete años.
Y en adelante se pertrecharon en un mutismo empecinado. Nada de una risa, ni la menor muestra de expansión, de franqueza propia de habitantes de otras tierras, sino el mutismo ése que impone zozobras, desconfianzas, sospechas, o doblega, deprime, aplasta el ánimo. Además la obscuridad al filo de continuos precipicios... las circunstancias... esa tenaz llovizna fúnebre y hasta las linternas, cuya visión, con sus opacas luces agitándose en la bruma, estaba todavía en mi retina...
De lejos, ya el aliento del viejo despedía tufos de un alcohol tan malo que sentí, ahora de cerca, al volver la cara y hablarme, un asco insoportable. "¡Indio borracho!"
-Esta agüita no entrará ni siquiera cuatro dedos dentro de la tierra, ¿verdad, patrón?
-¡Ujú!- respondí, conteniendo el resuello.
Tras breve silencio, insistió:
-Ni dos dedos, ni dos dedos, ¿no cree, patrón?
-Sí, claro- dije. Había que armarse de paciencia.
Otro intervalo, y lo mismo:
-Ni tantito así,¿eh, patroncito?
Y luego, a cada rato:
-Pos ni tantito, ni tantito puede ser... ¿verdad, señor?
Corría el coche a toda su marcha y volví a sentir miedo. ¡Esas cosas del instinto! Ya se sabe lo que son los indios con su lenguaje de retruécanos, y con la misma cantinela ¿qué querría decir éste, o dar a entender a los otros, que continuaban clavados, fijos, en su mutismo empecinado?
¡Si fuesen de veras piedras, inofensivas piedras... pero eran seres humanos!
Por cierto que aún lloviznaba y la carretera estaba desierta, dentro de un negror frío de niebla espesa.
Mis temores venían a ráfagas; mas lograba disiparlos el pensamiento en la seguridad de mi revólver.
-Ni dos dedos, ¿eh, jefe?
-iAjá!
-Ni uno...
-¡Ujú!
Y persistía:
-Ni siquiera uno... Ni siquiera un dedo, ni tanto así...
-Claro.
-Porque esta agüita sólo la manda Dios para refrescar las siembritas...
-Naturalmente.
-Para refrescar las siembritas y no para que entre mucho en la tierra... ¿verdad?
-Verdad.
-¿Verdad? ¿Verdad que sí, patrón?
De pronto el motor del automóvil empezó a demostrar síntomas de haberse calentado en exceso.
En cuanto llegamos al primer pueblo, paré y dije a los hombres lo que pasaba.
El viejo se ofreció para ir a una tienda próxima a traer una cubeta de agua.
Y entonces, mientras una luz fuerte destacaba su lejana figura frente al marco de la tienda, el más joven de los tres que se quedaron, acercó su rostro a mis espaldas y dijo desde atrás:
-¡Patrón!
Volví la cabeza.
-Es mi padre, patrón.
Se detuvo como hace todo indio para tomar resuello, y otro dijo:
-El padre está bebido.
El más joven continuó:
-Perdone, pos dice todo eso porque venimos de nuestro pueblo adonde juimos a enterrar a mi hermanita... la mera verdá, patrón, que semos albañiles.
Yo no pedía ninguna explicación; pero el tercero añadió aún:
-No quiere que l'almita se moje allí abajo, dentro el cuerpecito.
Continuaron la obscuridad, el misterio y la llovizna, el misterio y la obscuridad en el camino...
¿Dije que tenía yo dos hijos: una niña y un niño? Pues la niña se enfermó.
Y ahora, duro como soy de corazón, así que ha muerto ella, me pongo blando a veces en el auto. llueve y recuerdo tal un soplo:
-¿Cómo estará Usebita?
-Pos ya ves.
-Tan bonita.
-Tan luciditos sus siete años
Juan de la Cabada
Desde hace algún tiempo, desde que me enriquecí con la dichosa guerra mundial y me casé y vinieron los hijos, no puedo ya contar un cuento. Antes solía contarlos bien. ¡Ay, entonces era libre! Ahora, en cambio: ¡los hijos! ¡Miedo me da que cunda el mal ejemplo! ¿Por qué no acierto a decidirme? Quizá porque los negocios me acostumbraron a los testimonios del señor cura, del notario, de un juez o de cualquier otra persona.
"Ahí está don fulano que lo diga".
Empero, solo, sin testigos, venía yo una de estas noches de niebla y menuda llovizna, corriendo sobre la oscura carretera.
Sí: al timón de mi automóvil, fijos los ojos en los haces de luz que derramaban los fanales del vehículo, traía yo prisa y una rabía contenida, cierto temblor inexplicable y muy malos pensamientos, al ver que las luces opacas de unas linternas, como de gentes que con sus manos las moviesen a todo lo ancho del camino, me obstruían el paso.
Ni pitos ni sirenas, ni voces que denotaran el hecho de que acabase de ocurrir un accidente desgraciado. "¿No será que tratan de asaltarme? ¿Y quién dice que sean solamente ésos? Habrán de tener cómplices, ocultos a lado y lado. Entonces, entonces... si no paro y los atropello, me dispararán los otros por la espalda. Pero, ¡qué demontre!, si aquí traigo cargado mi revólver. ¿A qué, pues, miedo y tales aflicciones? Alguna vez tengo que usarlo" - pensé; apronté el arma, y paré el auto.
-¡Qué hay! dije brusco y en voz alta.
Los de las linternas se acercaron.
Me parecieron cuatro infelices indios, de esos que uno en seguida reconoce como el prototipo de nuestro albañiles, mitad obreros industriales y mitad hombres de campo.
A la luz de mis reflectores vi los ocho huaraches de sus pies mientras se aproximaban. El resto de sus indumentarias eran overoles, sombreros de petate y un paliacate al cuello.
-¿Qué hubo? - volví a gritarles cuando los tuve cerca y pude verles las caras.
Entretanto llegaban, con sus linternas en alto, me guardé la pistola debajo de la pretina del pantalón, y para ganar facilidad de movimiento desabroché los tres botones inferiores de mi chaleco, prevenido, por si acaso.
Uno de ellos, el de mayor edad, ya vejancón, usaba grandes bigotes caídos; dos aparentaban unos treinta años, y el último, el más jóven, menos de veinte.
-Patrón -dijo el viejo-, tenemos de precisión que dir a México, porque debemos dentrar tempranito, mañana lunes, al trabajo.
¿Acaso me olvidé? ¿No dije al comienzo que aquella noche de marzo, cuando regresaba a reponer las fuerzas con mi paseo de fin de semana, era la de un domingo? Creo que sí, ¿o no?
A las palabras del viejo, ardido yo por el miedo que me habían hecho pasar y animado de un puntilloso, muy lógico, deseo de venganza, modulé ciertos ruiditos de chistante desdén al par que meneaba de igual manera de significación negativa la cabeza.
-Se nos hizo tarde, jefe -agregó uno de los otros indios-.
Era bueno tomarse tiempo de pensar, a la vez que atormentarlos un poco, y así, yo ni aceptaba ni decidían negarme la palabra.
-Por favor, patrón, como ya no pasan los camiones. . . y como usted lleva nuestro mismo rumbo.
Intervino el más joven:
-Sólo semos albañiles...- y sonrió, inocente, o malicioso en alusión velada.
Observé su vista socarrona en un rostro demasiado perspicaz, y tan claro fue para mí lo que insinuaba, que negarme sería como demostrar señales de aquel miedo y rebajarme. iY esto no!
-iAcomódense ustedes tres en el asiento de atrás! -dispuse-.
Tú, viejo, ven adelante conmigo.
Al punto apagaron las linternas, y a la carrera cumplieron mis órdenes.
No cesaba la llovizna.
Libré del freno a mi automóvil, aceleré y seguí la marcha.
Los de atrás sólo dijeron unas cuatro frases; recuerdo bien:
-¿Cómo estará Usebita?
-Pos ya ves.
-Tan bonita.
-Tan luciditos sus siete años.
Y en adelante se pertrecharon en un mutismo empecinado. Nada de una risa, ni la menor muestra de expansión, de franqueza propia de habitantes de otras tierras, sino el mutismo ése que impone zozobras, desconfianzas, sospechas, o doblega, deprime, aplasta el ánimo. Además la obscuridad al filo de continuos precipicios... las circunstancias... esa tenaz llovizna fúnebre y hasta las linternas, cuya visión, con sus opacas luces agitándose en la bruma, estaba todavía en mi retina...
De lejos, ya el aliento del viejo despedía tufos de un alcohol tan malo que sentí, ahora de cerca, al volver la cara y hablarme, un asco insoportable. "¡Indio borracho!"
-Esta agüita no entrará ni siquiera cuatro dedos dentro de la tierra, ¿verdad, patrón?
-¡Ujú!- respondí, conteniendo el resuello.
Tras breve silencio, insistió:
-Ni dos dedos, ni dos dedos, ¿no cree, patrón?
-Sí, claro- dije. Había que armarse de paciencia.
Otro intervalo, y lo mismo:
-Ni tantito así,¿eh, patroncito?
Y luego, a cada rato:
-Pos ni tantito, ni tantito puede ser... ¿verdad, señor?
Corría el coche a toda su marcha y volví a sentir miedo. ¡Esas cosas del instinto! Ya se sabe lo que son los indios con su lenguaje de retruécanos, y con la misma cantinela ¿qué querría decir éste, o dar a entender a los otros, que continuaban clavados, fijos, en su mutismo empecinado?
¡Si fuesen de veras piedras, inofensivas piedras... pero eran seres humanos!
Por cierto que aún lloviznaba y la carretera estaba desierta, dentro de un negror frío de niebla espesa.
Mis temores venían a ráfagas; mas lograba disiparlos el pensamiento en la seguridad de mi revólver.
-Ni dos dedos, ¿eh, jefe?
-iAjá!
-Ni uno...
-¡Ujú!
Y persistía:
-Ni siquiera uno... Ni siquiera un dedo, ni tanto así...
-Claro.
-Porque esta agüita sólo la manda Dios para refrescar las siembritas...
-Naturalmente.
-Para refrescar las siembritas y no para que entre mucho en la tierra... ¿verdad?
-Verdad.
-¿Verdad? ¿Verdad que sí, patrón?
De pronto el motor del automóvil empezó a demostrar síntomas de haberse calentado en exceso.
En cuanto llegamos al primer pueblo, paré y dije a los hombres lo que pasaba.
El viejo se ofreció para ir a una tienda próxima a traer una cubeta de agua.
Y entonces, mientras una luz fuerte destacaba su lejana figura frente al marco de la tienda, el más joven de los tres que se quedaron, acercó su rostro a mis espaldas y dijo desde atrás:
-¡Patrón!
Volví la cabeza.
-Es mi padre, patrón.
Se detuvo como hace todo indio para tomar resuello, y otro dijo:
-El padre está bebido.
El más joven continuó:
-Perdone, pos dice todo eso porque venimos de nuestro pueblo adonde juimos a enterrar a mi hermanita... la mera verdá, patrón, que semos albañiles.
Yo no pedía ninguna explicación; pero el tercero añadió aún:
-No quiere que l'almita se moje allí abajo, dentro el cuerpecito.
Continuaron la obscuridad, el misterio y la llovizna, el misterio y la obscuridad en el camino...
¿Dije que tenía yo dos hijos: una niña y un niño? Pues la niña se enfermó.
Y ahora, duro como soy de corazón, así que ha muerto ella, me pongo blando a veces en el auto. llueve y recuerdo tal un soplo:
-¿Cómo estará Usebita?
-Pos ya ves.
-Tan bonita.
-Tan luciditos sus siete años
miércoles, 31 de agosto de 2011
martes, 30 de agosto de 2011
Si deseas ser parte del grupo de Baja California que verá la transmisión en vivo, envia tus datos a salasdelecturaicbc@gmail.com o visitanos en nuestro grupo de Facebook: SALAS DE LECTURA DE BAJA CALIFORNIA.
jueves, 18 de agosto de 2011
Dime lo que lees y te diré quien eres, eso es verdad, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees.
François Mauriac
Lo que obliga a leer es cuando sentimos que la obra es necesaria, escrita con una sensación de gran necesidad por parte del escritor de dejar que esa obra saliera a la luz. Hay muchos libros que suenan igual que otros, muchos poemas también. Los autores profesionales, con largas carreras, muchos escriben muy bien, pero no realmente maravilloso. Cuando lees algo maravilloso, todo cambia.
Paul Auster
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